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Archivo para: Julio 2008

29.07.08

¿Te has sentido discriminada?

Anoté mi nombre en la lista de registro a la entrada del auditorio y me dirigí entusiasmada a la conferencia. De pronto, me detuve en seco. Había dos entradas, cada una de las asistentes debía elegir por cuál entrar. La del lado izquierdo decía “Prietas”, la del lado derecho “Güeras”.
No había lugar a confusión, mi lado de entrada era el izquierdo. Y aunque al igual que el resto de los asistentes iba riéndome por tan buena ocurrencia, debo confesar que me sentí incómoda.
De niña, me acomplejaba ser morena. Recuerdo con claridad las expresiones de la gente en la calle que detenía a mi mamá para chulear a mi hermanito: “¡Qué bonito güerito! Ay… y la niña le salió morenita, pobrecita”. Ahora sí que, literalmente, me traumé. Y al más puro estilo de Cri-Cri, me tallaba fuerte para ver si se me aclaraba la piel.
Luego, cuando nació mi hija, agradecí en primera instancia que estuviera sana, y en segundo lugar, que tuviera la piel y el cabello claros. ¡Qué horror! ¿Cómo podía alegrarme por algo tan banal? Dentro de mí me justifiqué: “Al menos ella no sufrirá en la escuela la discriminación de la que yo fui objeto”.
Mi segundo hijo salió más tostadito. Es un franco moreno de ojos conquistadores que me trae loca. Me parece lo más hermoso del mundo. Y me hace ver la tontería de mis temores. Prietos o güeros, la autoestima es la clave y esa no viene en la melanina.
El asunto es que hay una carga social y cultural aplastante en este tema. Dice Marisa Belausteguigoitia que México está muy dividido en clases y en colores.1 En nuestro país ser rubia, güera, es sinónimo de pertenecer a la clase alta, de superioridad -por eso la clienta siempre es güerita: “Pásele güerita, ¿qué le damos?”-, y ser morena, prieta, equivale a ser de clase baja, inferior -Es morenita, pobrecita…-. La discriminación implícita en esta manera de dividirnos es terrible y está muy arraigada. Los medios de comunicación retroalimentan esta noción con los estereotipos de belleza que siguen promoviendo.
¿Cuándo aprenderemos a vernos con algo más que los ojos? ¿Cuándo aprenderemos a sentir al ser humano que tenemos enfrente sin empañar la percepción con algo tan superficial como el color de su piel, de su cabello o de su mirada? ¿Cuándo dejaremos de preocuparnos por "mejorar la raza" y comenzaremos a ocuparnos en "mejorar la esencia"? ¿Cuándo?

V Coloquio Las Güeras y las Prietas: raza y género en la construcción de la ciudadanía.
Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG), Torre II, UNAM. Consulta la convocatoria 2008 a partir de octubre, en: www.pueg.unam.mx o al teléfono 56 23 00 20 al 23.

Resumen del artículo de Lilyán de la Vega publicado en la Revista Plenilunia No. 26, julio-agosto de 2008, Piel Bella.

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¡No te la pierdas¡



24.07.08

Tips para un cabello envidiable

En el cuero cabelludo encontramos una mezcla equilibrada de grasa y sudor, cuando este equilibrio se pierde nos encontramos con trastornos como resequedad, caspa, seborrea, etc. La acción de los rayos solares, la dureza del agua, el cloro de las piscinas y la sal del agua del mar también lo afectan, así como productos químicos no adecuados o trabajos mal hechos en la peluquería.

Tips para cuidar tu cabello

Evita lavar excesivamente el cabello y utiliza champús con un ph 5.5, el mismo que el de nuestra piel.

No uses agua muy caliente pues neutraliza las defensas naturales del cuero cabelludo.

Después del lavado aplica alguna loción hidratante y realiza un masaje suave durante tres minutos, éste activará la circulación sanguínea y mejorará la irrigación del cuero cabelludo.

El cepillado diario del cabello tiene un efecto similar al del masaje, siempre que se realice con un cepillo de cerdas suaves.

También puedes realizarte una mascarilla nutritiva una vez a la semana.
Utiliza las secadoras, tenazas o alaciadoras lo menos posible.

Recetas caseras para darle vida

Cabello seco: Licúa la mitad de un aguacate, una cucharada de mayonesa, un huevo y dos cucharadas de aceite de jojoba. Aplica la mezcla en el cabello y déjalo actuar por 20 minutos. Lava y enjuaga con champú y acondicionador.

Para revivir el color: Prepara un jugo de jitomate y aplícalo por 5 minutos. Enjuaga con abundante agua y champú.

Brillo espectacular: Mezcla ¼ de cerveza con ¼ de taza de vinagre de manzana y aplica en el cabello antes del acondicionador. Si tu cabello es oscuro o castaño y luce opaco, prepara una taza de café expreso muy cargado y déjalo enfriar. Póntelo en el cabello y déjalo actuar por 20 minutos. Enjuágalo con abundante agua.

-Mascarilla para cabello maltratado o teñido: Mezcla la pulpa de un aguacate maduro con dos cucharadas de aceite de girasol y un chorrito de jugo de limón. Aplícalo en el cabello y déjalo actuar por 15 minutos. Luego enjuaga con bastante agua.

Resumen del artículo de Mireya Hernández publicado en la Revista Plenilunia No. 26, julio-agosto de 2008, Piel Bella.

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08.07.08

¿Tienes un bebé pero ya quieres otro?

A pesar de todas las cosas bellas que un embarazo representa, debemos tomar en consideración que es una etapa que nos puede dejar desgaste emocional y físico. Los expertos recomiendan que lo ideal es esperar al menos dos años para pensar en un siguiente bebé.

Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés) cuando una mujer concibe antes de recuperarse totalmente de su embarazo anterior, incrementan las probabilidades de que el nuevo bebé sea prematuro o tenga bajo peso al nacer.

Los anticonceptivos a base sólo de progesterona no representan un riesgo en la salud del pequeño. La Organización Mundial de la Salud recomienda a las mujeres utilizar esta clase de anticonceptivos a partir de seis semanas posteriores al parto.

El Método de Amenorrea de la Lactancia es efectivo durante los primeros seis meses, sin embargo, después de ese momento es mejor asegurar la protección para disfrutar del bebé que está y después de los que llegarán.

Informaciòn publicada en Plenilunia.com